La capacidad de radioterapia de Sudán ha sido moldeada por años de infraestructura limitada, distribución desigual de la fuerza laboral, fallas en el equipo y, más recientemente, las consecuencias devastadoras del conflicto armado.
Un nuevo estudio publicado en Radiotherapy & Oncology outline la magnitud del desafío. Con una población de aproximadamente 50 millones de personas, Sudán contaba solo con siete unidades de radioterapia de megavoltaje operativas antes del brote de conflicto en abril de 2023. Esto equivale aproximadamente a una unidad por cada siete millones de personas, muy por debajo del punto de referencia de la Agencia Internacional de Energía Atómica de una unidad por cada 250,000 personas.
Los hallazgos muestran cómo un sistema frágil de radioterapia se volvió aún más vulnerable cuando el conflicto interrumpió los servicios de cáncer en todo el país.
Siete Unidades Operativas para 50 Millones de Personas
La radioterapia sigue siendo un componente esencial de la atención del cáncer, sin embargo, el acceso en Sudán ha sido severamente limitado durante mucho tiempo.
Desde 1967, Sudán ha instalado 13 unidades de teleterapia de cobalto-60, ocho aceleradores lineales y seis sistemas de braquiterapia de alta tasa de dosis. Sin embargo, el número de máquinas instaladas no refleja el número disponible para los pacientes.
Antes de que comenzara el conflicto en abril de 2023, solo siete unidades de megavoltaje estaban operativas: cuatro unidades de cobalto-60 y tres aceleradores lineales.
Varias máquinas de cobalto-60 habían sido desmanteladas antes de finalizar su vida útil esperada. El estudio informó que cuatro de las 13 unidades de cobalto-60 del país, que representaban alrededor del 30%, fueron retiradas prematuramente debido a un mantenimiento inadecuado y dificultades para reemplazar fuentes radioactivas.
Esta brecha en el equipo ha dejado a muchos pacientes enfrentando importantes barreras para recibir un tratamiento oportuno, especialmente aquellos que viven fuera de la capital.
El Tratamiento Avanzado Permanece Concentrado en Centros Privados
La disponibilidad de técnicas modernas de radioterapia también es desigual.
Enfoques de tratamiento avanzados, como la radioterapia modulada en intensidad y la terapia de arco modulado volumétrico, solo estaban disponibles en instalaciones privadas. El acceso del sector público seguía siendo mucho más restringido, a pesar de la necesidad significativa de radioterapia en una población creciente de cáncer.
Los servicios de braquiterapia enfrentaron limitaciones similares. De los seis sistemas de braquiterapia de alta tasa de dosis instalados en Sudán a lo largo de los años, solo dos seguían operativos antes del conflicto.
Para pacientes con cánceres como el cáncer de cuello uterino, donde la braquiterapia puede ser fundamental para el tratamiento curativo, las interrupciones en estos servicios pueden tener consecuencias graves.
Una Fuerza Laboral Concentrada en Jartum
El estudio también identificó desequilibrios importantes en la fuerza laboral del sistema de radioterapia de Sudán.
El país contaba con 52 oncólogos clínicos y 27 físicos médicos. Sin embargo, aproximadamente el 77% de los oncólogos de radiación estaban concentrados en Jartum, dejando a muchas regiones con un acceso limitado a especialistas.
Los físicos médicos estaban distribuidos de manera más equitativa en los centros de radioterapia, pero la fuerza laboral global seguía siendo insuficiente para las necesidades del país.
La concentración de especialistas en la capital creó un desafío adicional para los pacientes de áreas rurales y remotas. Viajar largas distancias para sesiones repetidas de radioterapia puede ser financiera, física y emocionalmente exigente, especialmente para las personas que ya enfrentan un diagnóstico de cáncer.
Avanzando en el Acceso a la Radioterapia en Países de Ingresos Bajos y Medianos

El Conflicto Armado Redujo los Servicios a un Centro Funcionando
El conflicto que comenzó en abril de 2023 puso a un sistema de atención del cáncer ya frágil bajo una tensión extraordinaria.
Una encuesta de seguimiento realizada en septiembre de 2025 encontró que los servicios de radioterapia se habían colapsado en gran parte del país. Se identificó a Merwe Medical City como el único centro de radioterapia en funcionamiento a nivel nacional, operando con un solo acelerador lineal.
Esto significaba que un país de 50 millones de personas quedaba dependiente de un solo centro de radioterapia operativo durante un período de desplazamiento, inseguridad, infraestructura dañada y cadenas de suministro interrumpidas.
El impacto se extiende más allá de la disponibilidad de máquinas. La atención del cáncer depende de electricidad ininterrumpida, personal capacitado, transporte confiable, acceso a servicios de imagenología, patología, quimioterapia, cirugía y atención de seguimiento. Cuando estos sistemas se ven interrumpidos, los pacientes pueden experimentar retrasos en cada etapa de su tratamiento.
El Mantenimiento y la Reposición de Fuentes son Prioridades Críticas
El estudio destaca que expandir la capacidad de radioterapia no se trata solo de comprar nuevas máquinas.
Programas de mantenimiento confiables, acceso a repuestos, ingenieros capacitados y reposición oportuna de fuentes de cobalto-60 son esenciales para mantener los servicios en funcionamiento. Sin estos sistemas, el equipo puede volverse inutilizable mucho antes de su vida útil esperada.
El desmantelamiento prematuro de las unidades de cobalto-60 en Sudán ilustra las consecuencias de vías débiles de mantenimiento y reposición de fuentes. En entornos con recursos limitados, proteger la capacidad de tratamiento existente puede ser tan importante como invertir en nueva tecnología.
Reconstruir el Acceso Requiere Acción Nacional e Internacional
Los autores piden una estrategia coordinada para restaurar y fortalecer los servicios de radioterapia en Sudán.
Las prioridades clave incluyen establecer un programa nacional de mantenimiento de equipos y reposición de fuentes radiactivas, expandir la capacitación de la fuerza laboral, retener a los profesionales de oncología, mejorar la distribución geográfica de las instalaciones de tratamiento y desarrollar asociaciones internacionales para apoyar la recuperación.
El desafío no se limita solo a la radioterapia. Refleja la realidad más amplia de la atención del cáncer en entornos afectados por conflictos, donde los pacientes pueden perder acceso al diagnóstico, tratamiento, medicamentos, atención especializada y seguimiento al mismo tiempo.
Para Sudán, restaurar los servicios de radioterapia requerirá más que simplemente reabrir máquinas. Requerirá reconstruir un sistema capaz de brindar una atención del cáncer segura, oportuna y equitativa a los pacientes en todo el país.
Escrito por Aren Karapetyan, MD
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