Los hallazgos aparecen en el informe anual de la ONU sobre Niños y Conflictos Armados (ENCA), que documenta seis violaciones principales: asesinato y mutilación, reclutamiento y uso, secuestro, violación y otras formas de violencia sexual, ataques a escuelas y hospitales, y denegación de acceso humanitario.
El informe verificó 38,558 violaciones graves cometidas en 2025 que afectaron a 24,174 niños, muchos de los cuales sufrieron múltiples violaciones. Un tercio de las víctimas eran niñas.
Esto marca el número más alto de niños afectados desde que la ONU estableció el mandato del ENCA hace 30 años.
Un capítulo oscuro
Por primera vez, las fuerzas gubernamentales fueron los principales perpetradores de violaciones graves contra niños, especialmente asesinatos y mutilaciones, ataques a escuelas y hospitales, y denegación de acceso humanitario.
Este cambio preocupante ocurrió en medio de hostilidades, el aumento en el uso de armas explosivas en áreas densamente pobladas y la creciente integración de la inteligencia artificial en los procesos de selección de objetivos.
“El 2025 fue sin duda uno de los capítulos más oscuros para la protección infantil desde que comenzó el monitoreo”, dijo Vanessa Frazier, la Representante Especial del Secretario General de la ONU para Niños y Conflictos Armados.
“Cuando los Estados, a quienes recae la obligación de proteger a los niños, en lugar de eso contribuyen a su sufrimiento, señala una mayor erosión del respeto por el derecho internacional”.
Aumento en los asesinatos y mutilaciones
Las situaciones con los niveles más altos de violaciones fueron el Territorio Palestino Ocupado e Israel, la República Democrática del Congo, Nigeria, Myanmar y Somalia.
Donde fue posible, se atribuyeron las violaciones a partes beligerantes que figuran en anexos al informe.
Los asesinatos y mutilaciones siguieron siendo las violaciones más verificadas, con 6,266 niños asesinados y otros 7,958 mutilados en 2025. Además, estas violaciones alcanzaron “niveles alarmantes, con un aumento del 34 por ciento y 10 por ciento respectivamente”, señaló el informe.
“En muchos contextos, las estrategias militares ignoraron los principios de distinción y proporcionalidad, las protecciones especiales otorgadas a los niños y la obligación de tomar todas las precauciones factibles, colocando a los niños en peligro previsible y evitable”, dijo.
Ayuda bloqueada, violaciones y armas explosivas
Los incidentes de denegación de acceso humanitario llegaron a 8,322, mientras que 6,607 niños fueron reclutados y usados en hostilidades. Otros 5,129 niños fueron secuestrados, a menudo para reclutamiento, uso o violencia sexual.
Mientras tanto, la violación y otras formas de violencia sexual continuaron sin cesar, con casos verificados crecientes de violaciones en grupo utilizadas como táctica de guerra.
Los niños también siguieron siendo vulnerables a minas terrestres y restos explosivos de guerra, los cuales continúan matando y mutilando incluso después de que han terminado los conflictos, con consecuencias de por vida para los sobrevivientes, incluyendo discapacidades, trauma y barreras para la educación y reintegración.
Reconstruyendo la vida de los jóvenes
El año pasado, 1,667 niños fueron detenidos por su asociación real o presunta con partes beligerantes. La Sra. Frazier enfatizó que estos niños deben ser tratados como víctimas y que la detención debe ser una medida de último recurso, al mismo tiempo que subrayó que los programas de reintegración son esenciales para la paz.
“La reintegración es donde se reconstruye el futuro de un niño, y nuestro futuro como humanidad”, dijo, instando a la comunidad internacional a aumentar el apoyo político y financiero para los niños liberados de fuerzas y grupos armados, incluidos aquellos con discapacidades.
También instó a todas las partes a permitir de inmediato asistencia humanitaria segura, rápida e ininterrumpida.
Obligación de proteger
El mandato del ENCA cumple 30 años este año y, aunque la situación de los niños se deterioró bruscamente en algunas áreas el año pasado, se lograron avances importantes.
Por ejemplo, 13,112 niños anteriormente asociados con fuerzas armadas o grupos armados recibieron protección o apoyo para la reintegración, mientras que se tomaron unos 40 compromisos por parte de las partes en conflicto, incluyendo protocolos de entrega, iniciativas de fortalecimiento de la capacidad, compromisos unilaterales y diálogos bilaterales, en lugares como Somalia, Ucrania y Colombia.
Al destacar el aniversario, la Sra. Frazier enfatizó que “las palabras no son suficientes; se necesitan acciones duraderas y resolutas” ya que “proteger a los niños no es una aspiración, es una obligación”.






