Ezequiel Herrería, el rauchense que fabrica pipas para el mundo

Ezequiel Herrería, destacado artesano rauchense.

La historia sitúa las primeras pipas en la Edad de Piedra. El hombre aprendió a aspirar el humo por medio de una caña, de un pequeño brasero excavado en la tierra en el que ardían algunas hojas secas. El descubrimiento de los metales apenas cambió nada, ya que las pipas se calentaban hasta tal punto que era imposible sostenerlas en las manos sin quemarse. Entonces se iniciaron nuevas experiencias en otros materiales -tierra roja, tierra negra, cerámica…- que a pesar de ser frágiles permitían fumar hojas de higo, patata, tilo, menta, fresno, así como pétalos de magnolias y rosas. Con el paso del tiempo todo fue cambiando. Llegaron nuevos modelos y técnicas. Tabacos aromáticos y naturales. A pesar de los años la pipa sigue más vigente que nunca.

Ezequiel Herrería es un artesano rauchense que desde hace 11 años elabora pipas de alta calidad con el mejor brezo español, dando origen a la nueva marca a la que denominó “Herrería”. Ezequiel se transformó en artesano luego de haber comenzado primero a fumar en pipa. Un día decidió confeccionarse su propia pipa. Y de ahí no paró más.

Desde hace 6 años se dedica exclusivamente a la creación artesanal de pipas de brezo, ofreciendo sus pipas en todo el mundo y particularmente a los Estados Unidos y varios países de Europa.

Vive en Capital Federal en el barrio de la Chacarita. En su propia casa tiene el taller dónde elabora los más variados productos.

“El taller funciona en casa. Ahí trabajo. Soy un artesano”, le dijo Herrería a LA NUEVA VERDAD DE RAUCH.

“Al principio empecé a fumar en pipa. Ya hace de esto 13, 14 años. Y al poco tiempo empecé a buscar madera para hacerme una pipa para mí, con la idea de fabricar mi propia pipa. Y la verdad que aprendí solo. Mirando en foros de fumadores de pipa. Fue así como empecé de a poco y mejorando los trabajos”.

Si bien desde hace una década elabora pipas, desde hace seis años se dedica exclusivamente a esta profesión. “Yo hace 6 años que me dedicó exclusivamente a esto. Deje mi empleo anterior y me largue con esta actividad. Ahora vivo pura y exclusivamente de esto”, asegura.

Su talento y profesionalismo es ampliamente reconocido en el mundo de la pipa. Sus productos llegan a todo el mundo. “Vendo pipas en Argentina y bastante afuera. Países como Estados Unidos, Japón, España, Indonesia, Francia y también Italia”, resalta.

Es detallista. Un apasionado de su trabajo. Tiene varios modelos, si bien se define como un admirador de las pipas clásicas. “Yo rescato esos modelos y les pongo mi impronta”, admite.

“La madera por excelencia para la pipa –si bien se puede hacer con cualquier madera- es el brezo, un arbusto que crece a orillas del mediterráneo. Otra de las maderas se denomina morta, un roble muerto que está sepultado en los ríos. Yo los traigo de Ucrania. Es una madera casi fosilizada, pero la más importante es el brezo que lo traigo de España”, cuenta.

“Las boquillas las hago de acrílico y las combino con adornos con madera tratada, metales y otros materiales”.

Sus horas y sus días pasan en el taller en el patio de su casa. Ahí crea y elabora los productos que después recorrerán el mundo. “Trabajo mucho con el cuchillo de tallar. Los agujeros los hago con tornos y otras máquinas”.

En el mundo de la pipa hay muchos mitos. Los valores varían, aunque sus trabajos cuestan alrededor de 200 dólares.

“Dentro de una pipa lo más importante son los orificios. Por un lado, dónde va el tabaco se llama hornillo y por donde pasa el humo se llama tiro. Eso debe estar perfectamente alineado para que no haya problemas de humedad”, cuenta. Las creaciones “se van manejando de acuerdo a lo que me gusta”.

 

UNA PROFESIÓN QUE LLEGÓ DE FORMA INESPERADA

“Yo fumo en pipa. Por eso apareció todo esto en mi vida”, cuenta. Inesperadamente Ezequiel fabricó su propia pipa. La fue perfeccionando hasta finalmente transformarse en un artesano de la materia. “Estoy además en pipa clubes, si bien integro “Pipa Club de Buenos Aires”. Los fumadores en pipa se juntan como los amigos que se reúnen a tomar mates. “Nos juntamos con amigos, compartimos pipa, tabaco como si fuera vino o mate”, relata.

Recientemente Cienfuegos –una empresa de las más importante del país con ubicación en el barrio porteño de San Telmo- eligió a Herrería para hacer la pipa del año. “Ellos son los únicos que venden mis pipas en el país”, contó.

La pipa puede durar para siempre. Solo hay un secreto. El cuidado y la limpieza. “La pipa pasa de generación en generación siempre y cuando se limpie correctamente. Se recomienda limpiar bien el hornillo porque a medida que fumas se empieza a cerrar”.

“Lo idea es tener 3 pipas. Cada fumada una pipa. Hay muchos mitos en este mundo. Yo fumo dos veces al día en la misma pipa. Pero después la dejo descansar 48 horas. La idea es rotarlas”.

Sobre los tabacos hay variados y para todos los gustos. “Hay tres tipos, los aromáticos, las mesclas inglesas y los naturales. Yo fumo naturales e inglesas” cuenta.

Un artesano de Rauch que vive en Capital y que su nombre recorre varios lugares del mundo con sus pipas a las que denominó “Herrería”.

2 Comentarios

  1. Muy buen trabajo, lo felicito, desaria conoce el precio de cada pipa y el precio mayorista,. Con admiracion , lo saludo atte.

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