«Debo decirlo», el agradecimiento del doctor Oscar Mario Dumón

Agradezco la invitación que se me cursara para participar de los actos conmemorativos del 150° Aniversario de la Fundación de la ciudad de Rauch, en calidad de ex intendente (1984-1987) del Partido de Rauch. Debo decir que, en realidad, sólo lo hice para representar a dos de los verdaderos hacedores de esa época, los cuales era necesario recordar para dejar impresa en la historia de la fecha que se conmemora su presencia que fue tan importante en el desarrollo de nuestro pueblo, y para borrar la sensación de “dos grandes ausentes” que tengo.

En primer lugar, el Dr. Hernán Saúl Esponda que fue quien, con sus colaboradores, concibió el plan de gobierno a ejecutar, así como también conformó el Gabinete –ni uno más, ni uno menos- que llevó a la realidad lo proyectado.

Hernán fue electo intendente de Rauch el 30 de octubre de 1983 y, desgraciadamente, pierde la vida en un accidente en viaje de gestión el 25 de febrero del año siguiente, debiendo yo ocupar su lugar a cargo del municipio.

Médico exitoso, inteligente, creativo, político honesto y de gran futuro, cariñoso padre de familia, buen amigo. Una enorme pérdida para nuestra comunidad.

Ese período era de él. Yo sólo lo ejecuté con su gente.

En segundo lugar, José Gabriel Dumón, que fue el verdadero facilitador de la mayoría de las obras que se hicieron en mi gestión. Una cosa era ser intendente sin José Gabriel, y otra muy distinta, teniendo la ayuda de un gestor tan potente y siempre dispuesto como él. Indudablemente, facilitó su accionar, su amistad y llegada al Dr. Raúl Alfonsín, presidente de la República, y al Dr. Alejandro Armendáriz, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, a quien Rauch mucho debe.

Entre las obras que supieron del accionar de ambos se encuentran el Centro Educativo Complementario “Hernán Saúl Esponda”; el Jardín Maternal “Olinda Irigoyen de Hourcade”; EL Jardín de Infantes 902; La Escuela de Estética “Juanito Laguna”; el Centro de Formación Profesional N° 401 “Atilio Boveri”; el Instituto de Formación Docente y Técnica N° 70 “Manuel Belgrano”, la Escuela Agropecuaria “Eustoquio Díaz Vélez”; la iluminación de la Avenida de Circunvalación, que facilitó la incorporación de los Barrios PyM A y B, Islas Malvinas y Solidaridad a la planta urbana; Acceso al Hospital Geriátrico; Barrio FONAVI; completar con agua corriente a toda la planta urbana con importante efecto sobre la disminución de las diarreas infantiles; y algunas otras obras de menor envergadura que se me escapan.

José Gabriel, por su parte, fue además un ejemplo para la política, tan necesario en estas épocas de descrédito: jamás usó los bienes del Estado para uso personal o de su familia y nunca gestionó una jubilación de privilegio a su favor en los numerosos cargos públicos que ocupó, en los distintos períodos en que fue diputado. A saber:

  • Diputado Provincial (1983-1984) – Presidente del Bloque de la UCR;
  • Director General de Escuelas y Cultura de la Provincia de Buenos Aires (1984-1987);
  • Diputado Nacional (1987-1991) – Presidente de la Comisión de Educación de la Cámara;
  • Diputado Nacional (1993-1997) – Presidente de la Comisión de Legislación General;
  • Diputado Nacional (1997-2001) – Presidente de la Comisión de Legislación General.

Cabe destacar que, en 1996, recibió el Premio Parlamentario por haber sido nominado entre los diez diputados más laboriosos y distinguido por la Cámara de Diputados de la Nación por asistencia perfecta. Como también – sabido es- ocupó, por breves períodos de tiempo, Ministerios durante las Presidencias de los Dres. Alfonsín y De la Rúa.

Seguramente, otros también tendrán para decir lo suyo, pero yo no me sentiría bien si usufructuara lo ajeno en silencio.

 

OSCAR MARIO DUMÓN,  Rauch, 21 de abril de 2022.-

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