Biodanza: la danza de la vida, así es como se la reconoce a nivel mundial

“Transitar por las sesiones que este sistema de Biodanza  propone, implica reencontrarse con la vida ante una mirada comprometida con la evolución consciente. Un camino certero para tu bienestar”. Nos explica la Facilitadora de Biodanza Sandra Provenzano.

No es necesario saber bailar sino dejarse llevar por la música y el sentir, liberando los pensamientos surge un movimiento creativo, “ser la propia danza”.

La práctica  consiste en promover vivencias,  a través de la música, el movimiento y las  emociones que la danza genera. Nos conecta con la parte sana de nosotros, y se aborda desde las emociones más nutricias, como la alegría, para promover un encuentro con los semejantes en un ambiente de cuidado, entusiasmo, vitalidad y creatividad; estimulando el reconocimiento y la valoración en nosotros y en el grupo.

Biodanza pone al centro la vida, desarrollando el Principio Biocéntrico: tanto la vida del ser humano como todos los seres que habitan la tierra y el cosmos,  más allá de la autopercepción, con un espíritu ecológico, trascendente y de unidad.

Al participar de estos encuentros junto a otras personas,  la vida misma se pone de manifiesto. Lo que sucede en nuestro cotidiano,  se ve reflejado en el grupo de asistentes.

Este sistema consiste en integrarnos en los aspectos físico, mental, emocional y espiritual. Es una práctica de desarrollo personal, que combina movimientos sencillos con la finalidad de lograr el equilibrio personal. La asistencia sistemática hace que los logros se vean reflejados en la salud y el bienestar de la persona.

Algunos de los objetivos que se alcanzan con la práctica de Biodanza, desde un marco de empatía, respeto y afectividad, libre de juicios de valor, son:

         Reafirmar nuestra identidad.

         Afianzar la autoestima.

         Promover la renovación celular

         Restablecer nuestros 3 grandes sistemas: inmunológico, endócrino y neurológico.

         Regular nuestras funciones vitales.

El creador de Biodanza fue el chileno Rolando Toro Araneda (1924-2010), un visionario que en los años ´60  dio inicio a un sistema llamado primeramente Psicodanza. Se nutre de diferentes  fuentes: pedagógicas, psicológicas, filosóficas, antropológicas, biológicas y fisiológicas; como así también toma el movimiento desde la expresión corporal, danzas nativas, sufís, africanas, entre otras.  Asimismo incorpora diversos sonidos y géneros musicales (ancestrales, jazz, rock, clásica…) seleccionados cuidadosamente para que sean orgánicos  y así deflagrar emociones integradoras.

Esta práctica grupal abarca diferentes ámbitos: Biodanza para niños, adolescentes, adultos, adultos mayores; Biodanza en empresas, espacios educativos…; estimulando nuestros potenciales genéticos para expandirnos como personas y ser resilientes en nuestra vidas. Al danzar descubrimos las capacidades adormecidas para con nosotros y los demás (dar – recibir, valor, decisión, audacia).

Con la intención de que puedan tener un registro vivencial de una sesión de Biodanza los invito a una clase abierta y gratuita, que tendrá lugar el próximo martes 3 de mayo a las 20:30 hs, en La Vieja Usina de Rauch.

Sandra Provenzano Facilitadora en Biodanza Mat. N° 1514

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